Se podría decir que aquí las
páginas de libros fluyen con soltura, las siestas en la hamaca son obligadas
(hay al menos 1 hamaca por persona distribuidas a lo largo de todo el recinto)
y la diversión depende sólo de uno mismo. Los juegos de cartas son obligados y se podria decir que aprendemos y cambiamos de juego como quien cambia de ropa interior, tambien comprendemos que la mayoria de juegos son iguales en todos los rincones del mundo con alguna que otra excepcion en el reglamento. Pero sin importar el como las ganas de ganar y el pique por jugar siempre existe.
Si te aburres porque no una
carrera de semillas en un circuito construido a mano con le última tecnología
sobre la arena. Las normas son sencillas, si te sales de la pista vuelves a
dónde estabas, solo golpeas con el dedo y probablemente el que va a ganar sea
el primero en tirar. Pero unas risas si que te echarás.
La falta de tiendas hace que
cualquier idea sea buena y cualquier baraja de cartas, altavoces u otra cosa
sea sumamente valiosa una vez vives aquí. Donde las baterías se acaban rápido y
el momento de cargar tus cosas es preciaso. Sin embargo, ese simple vivir sin
estress es algo que da paz. Total si se te olvida cargar algo no pasa nada y
mientras comas, duermas y estes bien el resto… el resto de igual.
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