Para
quien haya buceado antes sabe que es una sensación algo peculiar y que algo de
lo que tendemos a olvidarnos. Te encuentras en un medio completamente extraño y
llevas tu propio oxigeno a la espalda, cualquier error puede pagarse caro y cualquier
ascensión a la superficie de forma no contralada puede pasar factura.
Del ecosistema
templado, oscuro y frio de la costa de Hobart a las aguas tropicales, coralinas
y cristalinas de Camboya. Creo que no existe mejor manera de volver al mar que
esta, pues entonces te das cuenta de lo bonito que es todo ahí abajo y lo mucho
que disfrutas nadar cual sirena en el agua.
Los corales están por todas partes, estrellas de mar en el suelo y
erizos es todos los rincones. Para cuando te sientes lo suficientemente cómodo
te das cuenta que entre las anemonas hay peces preciosos, los spadefish con si graciosa cara de enfadados se
entretienen siguiéndote durante toda la inmersión jugando con tus burbujas, los agujeros esconden cangrejos, langostas y rayas de manchas azules. Y los peces loro, angel, ardilla y mariposa se cruza contigo de la forma más natural. Aparte de estos un sinfín mas de otras especies de vivos colores que maravillan tus ojos, un deliete para los sentidos donde sin darte cuenta te encuentras rodeado por un grupo de peces que nadando en circulo a tu alrededor llevan haciéndote compañía un buen rato. No hay sensación más relajante que esta, la de no escuchar mucho más que tu propia respiración y ser consciente de cada inhalación y exhalación que haces.
Quién
fuera sirena para pasar la vida entera aquí abajo con estas criaturas tan
curiosas e indiferentes por tu presencia que danzan de la forma más deliciosa
por ese mundo tan desconocido para muchos que maravilla a unos pocos
privilegiados. Y es que en el agua yo me siento como en casa.
Para Petarcito que me enseñó a amar el mar y para Tribilin, Enrique Alpeñes Miralles, el sireno por excelencia de nuestra pequeña familia! <3
NOTA: Para más intntos de fotos click aqui ---> My WaterWorld
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