miércoles, 15 de enero de 2014

Summer Job


Aquí en el sur el verano comenzó no hace mucho tiempo, junto al inicio del verano a principios de diciembre emprendí otra pequeña aventura en las antípodas: trabajar en una tienda de material de montaña. Admito que mis jefes al contratarme tenían una idea completamente distinta de mi, últimamente escalo con bastante frecuencia y mi colección de viajes a la espalda darían la impresión de que soy la persona perfecta para el puesto…. No sé yo, pero agradezco la oportunidad con toda mi alma, saber no sé si sepa mucho. Total muchas veces sé más que muchos otros pero admito que hay gente en la tienda que tiene conocimientos infinitos y de los cuales he aprendido a disfrutar y tal cual esponja absorbo conocimientos mientras a ellos los exprimo.

El primer día lo odié con locura, iba mas perdida que el hijo de Lindbergh. Retener toda la información que te dan en un día es tarea imposible, y más con mi memoria de pez (da igual lo sencilla que sea esa información). Además, de estar acostumbrada a pensar y usar mi cerebro para resolver problemas, entender cosas y “hacer ciencia”, eso de estar de pie 8 horas esperando a que venga alguien en busca de ayuda o intentar vender un producto resultaba además de agotador un poco superficial. Para que vender cosas que la gente no necesita o para que gastar miles de dólares en ropa que tampoco es del otro mundo…. No lo sé, mi lado isleño Camboyano reafloró ese día y volví a casa queriendo acabar el máster en 3 minutos y empezar a trabajar en conservación en 4.

Aún así, la vida en la tienda no es complicada, y al final la caja se aprende a usar en un abrir y cerrar de ojos y con los días se pierde toda vergüenza a gritar a los cuatro vientos a cualquiera que entra a la tienda “HEY, HOW IS IT GOING GUYS?!” pues aquí no importa tanto el que sabes sino la sonrisa y el buen rollo que inspiras en la gente. Yo lo disfruto, y es que no es mi trabajo ideal pues no me veo haciendo esto toda la vida pero temporalmente es lo mejor que me podría haber encontrado. Días buenos, días malos, días largos y días tan entretenidos que se acaban en un abrir y cerrar de ojos. Y es que trabajar con gente desconocida es una aventura, es sorprendente ver como un completo extraño te puede alegrar el día, te lo puede amargar o junto a él puedes reír a pleno pulmón por conversaciones al azar que tienes.

Hace no mucho le vendí un par de botas de alta montaña o alpinismo a un señor, cosas del destino que eran su autoregalo por su cumpleaños número 60 y que probablemente ese par de botas Nepal de La Sportiva sería su último par de botas. Un honor que te hace sentir un poco nostálgico y que a la vez te llena de admiración pues apenas puedes comenzar a imaginar la cantidad de aventuras que ese hombre barbudo y canoso tenia a sus espaldas. Mientras una señora a sus 50 y tantos compraba el mismo par de zapatos, en versión de mujer, porque a su no tan corta edad había decidido empezar a hacer escalada en hielo y meterse de lleno en lo que es alta montaña. Madre soltera con carreras frustradas que lo ha dejado todo ahora para dedicarse a la educación ambiental, a crear arte y a aprender cosas que hasta entonces eran desconocidas. Increíble como la gente decide cambiar su historia, o supera el miedo de saltar al vacío y seguir viviendo… No dicen que nunca es demasiado tarde?

Los niños son otra historia, una mujer viene a la tienda y hablando con nosotros sobre otra cosa pregunta quien había trabajado durante el fin de semana y había estado con su madre y su hijo. Y es que abuela y nieto habían venido a comprar una tienda de campaña, las cuales tenemos al final de la tienda por lo que toca caminar todo el edificio de punta a punta. El niño lo que hizo fue cogerme de la mano, estirarme y correr conmigo de lado a lado; acción que no me lo pensaba dos veces y secundé. La madre vuelve a los días entre risas preguntando que rubia loca se lo paso genial con su pequeño de 4 años el día anterior, y es que después de que abuela y niño se fueran a mi me quedó el día alegrado por el resto de la jornada y al parecer a la madre y a la abuela también.

Navidades siempre son buen momento para iniciar conversación con los pequeños, la pregunta de QUÉ LE PEDISTE A SANTA CLAUS nunca falla y las respuestas jamás dejarán de sorprenderte. Una madre y dos renacuajos de unos 6 y 4 años vienen a la tienda en busca de un regalo de navidad para su papá. Aunque el regalo era de los niños para el padre la madre es la que se pasa el rato estresada intentando elegir algo mientras puedes claramente escuchar a los niños gritar y jugar al otro lado de la tienda. Cuando ya todo está elegido, le pregunto al pequeño “Y QUE LE HAS PEDIDO A SANTA CLAUS?” y el niño tan tranquilo me responde “Rocas”, respuesta a la que me quedo blanca y le digo “Rocas?!” y me dice todo confiado “Si, rocas. Para practicar Escalada en roca”. Qué cosa más rica y linda, y es que ese día casi rapto al niño y me lo llevo a casa.



Otra suerte que tengo es que siguiendo la línea de jefes estrictos aquí el ambiente es bastante relajado. El uniforme es una simple camisa azul de merino con el nombre de la tienda y el resto lo eliges tu. Que si te apetece trabajar en chanclas y shorts lo haces, si quieres térmicos o jeans también y si ya te da por ponerte una bandana en el pelo bienvenido eres. Uñas de colores, pelo suelto, recogido o medio rapado, afeitado o a medio afeitar. Da igual mientras no parezcas un mendigo, trates a la gente de forma amigable y con una sonrisa. Si es que no es cuestión de cual estrictos y rectos somos sino de cuan feliz eres al salir de la tienda. Y ese es un lugar donde trabajar, pues con esa actitud uno se puede imaginar con qué clase de gente estarás rodeado y mejor aun el ambiente que se respira en la empresa. Cada loco tiene su tema en este lugar y entre peculiaridades encontré amigos, si es que al final todos somos raros… No es que Dios los crea y ellos se juntan?

Además, ahora voy al rocódromo a escalar y con mi maravillosa memoria para las caras me saluda gente y yo me quedo en blanco…. De pronto me dicen “por fin voy a estrenar el arnés que me vendiste hace 3 semanas” o “Oye los pies de gatos que me vendiste  fueron UN ÉXITO, el fin de semana pasado abrí mi primera vía en la roca” Y es que ahora no me falta gente que me asegure escalando, en el rocódromo ya me siento como en casa y la vida escaladora está resultando ser la mejor, que bonito poder compartir algo que te gusta con muchos otros tantos e intentar que su experiencia o al menos el equipo que tengan sea el idea para hacerle querer seguir y seguir y seguir disfrutando de ese tan maravilloso hobbie. 

Anécdotas infinitas, como el día en el que un grupo de unos 7 chicos vino a la tienda preguntando por unas botas de montaña. Situación completamente normal sino es porque uno iba vestido de escocés, otro de samurai con armadura de metal incluida, otro de tirolés y así cada uno igual de serio pero que juntos te hacían dudar si estabas soñando o que demonios estaba pasando. O cuando una abuelita alemana que venia a ver que ganga encontraba salio hasta con bastones de caminar, mas feliz que nadie porque había encontrado en nuestra tienda kiwi justo lo que llevaba años buscando. Tan encantada de mi ayuda se fue que dejo la tienda tirándome besos al aire y  refirmando lo maravillosa que soy. O el hombre Brasileño que no habla ingles, y que pide que lo atienda yo cada vez que viene a la tienda porque yo le hablo en español, el me habla en portugués y contentos todos. O mi terrible acento que hace que contestar el teléfono sea una actividad de riesgo. Y es que estoy segura que no estoy ni cerca de ser la mejor vendedora del mundo, mi imposibilidad de mentir y el simple hecho de que odio a los vendedores agobiadores hacen que sea practica directa y poco eficaz. Si lo necesitas o lo quieres GENIAL, sino PARA QUE COMPLICARNOS LA VIDA VENDIENDOTELO. Total… nadie necesita más mierda en su casa, te lo digo yo la eterna gitana… Eso sí, siempre te miraré a los ojos, te buscaré conversación y te intentaré contagiar mi sonrisa. Y es que no es el mejor trabajo del mundo pero entretenido es y entre todo lo que hay creo que fui a dar con lo mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario