Aquí en el sur el verano comenzó no hace mucho tiempo, junto al inicio del verano a principios de diciembre emprendí otra pequeña aventura en las antípodas: trabajar en una tienda de material de montaña. Admito que mis jefes al contratarme tenían una idea completamente distinta de mi, últimamente escalo con bastante frecuencia y mi colección de viajes a la espalda darían la impresión de que soy la persona perfecta para el puesto…. No sé yo, pero agradezco la oportunidad con toda mi alma, saber no sé si sepa mucho. Total muchas veces sé más que muchos otros pero admito que hay gente en la tienda que tiene conocimientos infinitos y de los cuales he aprendido a disfrutar y tal cual esponja absorbo conocimientos mientras a ellos los exprimo.
El primer día lo odié con
locura, iba mas perdida que el hijo de Lindbergh. Retener toda la información
que te dan en un día es tarea imposible, y más con mi memoria de pez (da igual
lo sencilla que sea esa información). Además, de estar acostumbrada a pensar y
usar mi cerebro para resolver problemas, entender cosas y “hacer ciencia”, eso
de estar de pie 8 horas esperando a que venga alguien en busca de ayuda o
intentar vender un producto resultaba además de agotador un poco superficial.
Para que vender cosas que la gente no necesita o para que gastar miles de dólares
en ropa que tampoco es del otro mundo…. No lo sé, mi lado isleño Camboyano reafloró
ese día y volví a casa queriendo acabar el máster en 3 minutos y empezar a
trabajar en conservación en 4.
Aún así, la vida en la
tienda no es complicada, y al final la caja se aprende a usar en un abrir y
cerrar de ojos y con los días se pierde toda vergüenza a gritar a los cuatro
vientos a cualquiera que entra a la tienda “HEY, HOW IS IT GOING GUYS?!” pues aquí
no importa tanto el que sabes sino la sonrisa y el buen rollo que inspiras en
la gente. Yo lo disfruto, y es que no es mi trabajo ideal pues no me veo
haciendo esto toda la vida pero temporalmente es lo mejor que me podría haber
encontrado. Días buenos, días malos, días largos y días tan entretenidos que se
acaban en un abrir y cerrar de ojos. Y es que trabajar con gente desconocida es
una aventura, es sorprendente ver como un completo extraño te puede alegrar el
día, te lo puede amargar o junto a él puedes reír a pleno pulmón por
conversaciones al azar que tienes.
Los niños son otra
historia, una mujer viene a la tienda y hablando con nosotros sobre otra cosa
pregunta quien había trabajado durante el fin de semana y había estado con su
madre y su hijo. Y es que abuela y nieto habían venido a comprar una tienda de
campaña, las cuales tenemos al final de la tienda por lo que toca caminar todo
el edificio de punta a punta. El niño lo que hizo fue cogerme de la mano,
estirarme y correr conmigo de lado a lado; acción que no me lo pensaba dos
veces y secundé. La madre vuelve a los días entre risas preguntando que rubia
loca se lo paso genial con su pequeño de 4 años el día anterior, y es que después
de que abuela y niño se fueran a mi me quedó el día alegrado por el resto de la
jornada y al parecer a la madre y a la abuela también.
Navidades siempre son
buen momento para iniciar conversación con los pequeños, la pregunta de QUÉ LE
PEDISTE A SANTA CLAUS nunca falla y las respuestas jamás dejarán de
sorprenderte. Una madre y dos renacuajos de unos 6 y 4 años vienen a la tienda
en busca de un regalo de navidad para su papá. Aunque el regalo era de los
niños para el padre la madre es la que se pasa el rato estresada intentando
elegir algo mientras puedes claramente escuchar a los niños gritar y jugar al
otro lado de la tienda. Cuando ya todo está elegido, le pregunto al pequeño “Y
QUE LE HAS PEDIDO A SANTA CLAUS?” y el niño tan tranquilo me responde “Rocas”,
respuesta a la que me quedo blanca y le digo “Rocas?!” y me dice todo confiado “Si,
rocas. Para practicar Escalada en roca”. Qué cosa más rica y linda, y es que
ese día casi rapto al niño y me lo llevo a casa.
Además, ahora voy al rocódromo
a escalar y con mi maravillosa memoria para las caras me saluda gente y yo me
quedo en blanco…. De pronto me dicen “por fin voy a estrenar el arnés que me
vendiste hace 3 semanas” o “Oye los pies de gatos que me vendiste fueron UN ÉXITO, el fin de semana pasado abrí
mi primera vía en la roca” Y es que ahora no me falta gente que me asegure
escalando, en el rocódromo ya me siento como en casa y la vida escaladora está
resultando ser la mejor, que bonito poder compartir algo que te gusta con muchos
otros tantos e intentar que su experiencia o al menos el equipo que tengan sea
el idea para hacerle querer seguir y seguir y seguir disfrutando de ese tan
maravilloso hobbie.
Anécdotas infinitas, como el día en el que un grupo de unos 7 chicos vino a la tienda preguntando por unas botas de montaña. Situación completamente normal sino es porque uno iba vestido de escocés, otro de samurai con armadura de metal incluida, otro de tirolés y así cada uno igual de serio pero que juntos te hacían dudar si estabas soñando o que demonios estaba pasando. O cuando una abuelita alemana que venia a ver que ganga encontraba salio hasta con bastones de caminar, mas feliz que nadie porque había encontrado en nuestra tienda kiwi justo lo que llevaba años buscando. Tan encantada de mi ayuda se fue que dejo la tienda tirándome besos al aire y refirmando lo maravillosa que soy. O el hombre Brasileño que no habla ingles, y que pide que lo atienda yo cada vez que viene a la tienda porque yo le hablo en español, el me habla en portugués y contentos todos. O mi terrible acento que hace que contestar el teléfono sea una actividad de riesgo. Y es que estoy segura que
no estoy ni cerca de ser la mejor vendedora del mundo, mi imposibilidad de
mentir y el simple hecho de que odio a los vendedores agobiadores hacen que sea
practica directa y poco eficaz. Si lo necesitas o lo quieres GENIAL, sino PARA
QUE COMPLICARNOS LA VIDA VENDIENDOTELO. Total… nadie necesita más mierda en su
casa, te lo digo yo la eterna gitana… Eso sí, siempre te miraré a los ojos, te
buscaré conversación y te intentaré contagiar mi sonrisa. Y es que
no es el mejor trabajo del mundo pero entretenido es y entre todo lo que hay
creo que fui a dar con lo mejor.
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