viernes, 24 de mayo de 2013

Hay que agarrar impulso

Cada día aprendemos algo nuevo, pero no son en esas pequeñas cosas en las que pienso ahora que llevo horas sentada en un autobús atravesando Camboya. Hay lecciones que aprendemos y que a veces pasan desapercibidas pero vale la pena quedarse quieto, pensar en ellas y aprender a valorarlas.  


La vida me ha enseñado que a pesar de que parezca que el momento ya pasó: nunca es demasiado tarde para empezar. Cuestiones de la vida mezcladas con un puñado de buenos amigos combinados de la forma mas excepcional me hicieron probar la escalada a mis 22 años. Quien me habría  dicho que con ella aprendería a controlar el vértigo que hace que mis rodillas tiemblen y que entre cuerdas encontraría a mi primer amor. De aquellos días ahora me quedan muchos buenos amigos a los cuales aprendí a confiarles mi vida, un corazón roto pero feliz y un nuevo hobby que se a convertido en un punto en común con muchas nuevas personas en mi vida.

Seria cuestión de tiempo el aprender a bucear, mis padres se conocieron a través del buceo en aquellos maravillosos años 70 y luego desde que tengo memoria mi tío aventurero me prometía que a los 12 me enseñaría a bucear. Cumplí los 12... 13... 14... 15... y así hasta los 21. entonces tomé el asunto en mis propias manos. ahora buceo dos veces al día y puedo confesar que bajo el agua el mundo se convierte un lugar lleno de paz, colores y animales inimaginables. Cada inmersión es diferente y la lista de cosas por ver no hace mas que crecer. Un nuevo hobby que me enseñó el amor propio y me ayudo a encontrarme, con el que aprendí a hablar sin palabras y me dejó descubrir un nuevo mundo de amigos con los que disfrutar de otro mundo.

El mundo no es mas que un lugar lleno rincones mágicos esperando a que los descubramos. Las formas de descubrirlos son infinitas, unos escalan mientras otros bucean, otros caminan y suben hasta rozar las nubes, otros se arrastran por oscuras y húmedas cuevas, algunos mas navegan mientras otros sale a pedalear y otros  simplemente salen a explorar. No importa la forma pero la conclusión es la misma quedándose quieto no se nada nuevo, falta un poco de ganas, otro poco de valor y algo de esfuerzo para salir la aventura. No se necesitan descubrir  nuevos continentes para encontrar cosas maravillosas...

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