lunes, 18 de febrero de 2013

Un conocido extraño



Aterrizar en Camboya ocurrió más pronto de lo esperado, desde Bangkok hasta Phnom Penh una nube de contaminación recubre la superficie. Nada más bajar de el avión lo primero que toca hacer es comprar tu visado antes de pasar aduanas. Una cola de gente se aglomera frente a la taquilla entregando el formulario con la foto, luego pasas a la caja donde por 25$ tienes tu visa de trabajo o 20$ por una de turista. Visado en pasaporte vas a aduana donde compruebas de primera mano eso que como viajera solitaria te advertía la Lonely planet: los hombres se te insinuaran continuamente. Debo aclarar que no lo hacen de mala manera y que entre sonrisas y risas puedes zanjar el tema pero es gracioso como desde el policía de la aduana hasta el conductor del tuk tuk todos empezaban a preguntar si tenias marido / novio cuanto tiempo estarías por aquí, que si un amigo cumpleaños y blah blah blah.

 Para entonces podíamos decir que tanto mi mochilota como yo habíamos completado el trayecto de 20 horas de forma más que exitosa. Nada más salir a la calle sientes el calor, la humedad… ese aire especial de país tropical y piensas AQUÍ ME VAN A DEVORAR LOS MOSQUITOS, NECESITO UNA DUCHA YA! Los taxis y tuktuks (bicis con remolque como los definirían algunos) se aglomeran en la entrada del aeropuerto y te abordan todos intentando conseguir llevarte a ti a la ciudad. El trayecto es de unos 30minutos, en taxi son 9$ y en tuktuk unos 7$. Decidi ir en Tuktuk sin pensármelo dos veces, total es más barato y porque no admitirlo que suena mas divertido. Además así me daba un poco el sol, que por palabras del propio conductor ESTOY MUY BLANCA Y NECESITO SOL. Si no será por ser blanca y rubia, digamos que en este país soy lo exótico y siente como la gente te observa sin disimulo mientras tu vas sentadita toda feliz en el tuktuk.

Phnom Penh tiene un aire familiar que me resulta acogedor. Soy persona de ciudad grande por lo que el caos es algo que me encanta y Phnom Penh no es la excepción. Además las calles están llenas de bicicletas, tuktuks, motos y furgonetas todos a rebozar de gente, compras o mercancías. Los carriles no existen precisamente, los semáforos no son respetados y los policías menos aún. Las bocinas sirven para pitar continuamente avisando de que vas a adelantar o de que pasas (por si alguien no te había visto ya) y los vehículos moderan su velocidad para poder esquivar a otros vehículos sin necesidad de detenerse. En fin, que visto dese afuera todo es como un armonioso trenzado de vehículos que van de un lado a otro y que sorprendentemente funcionan en un equilibrio perfecto. La contaminaciòn se siente en el cuerpo, en los ojos y vez como todos los que van en moto o bici se tapan las vias respiratorias. En cuanto a la ciudad en sí, si tuviera que definirlo de alguna manera seria mi versión de un Higuerote playero (no por otra cosa pero porque higuerote es la playa donde crecí).  Para describirlo de alguna manera tienen un ambiente húmedo y pegajoso, típico de playa tropical – aunque por Phnom Penh lo más cercano a una playa es el río Mekong- Las tiendas y puestos están a los lados de la calle y todas tienen más mercancía puesta fuera o colgada por todos los lugares posible en la fachada de la que probablemente tiene dentro. Encontrar alguna cosa especifica sería una tarea imposible si no conoces el lugar porque aquí hay lo que hay donde lo hay y punto, no intentes pedir demasiadas explicaciones o intentar encontrarlo por casualidad. Los puestos de comida callejera inundan las callejuelas y no se limitan al simple puestito donde cocinan lo que sea sino que aquí hay hasta toldos y mesas y sillas de plástico. Vendedores ambulantes te pueden ofrecer desde el papelón/caña de azúcar hasta frutas de todo tipo. Y podría seguir hablando de los millones de cosas que hay por aquí pero creo que no acabaría jamás. En fin, que lo que me transmite este lugar es una sensación tan familiar que hasta se vuelve nostálgica, diría que es un paraíso tropical a lo venezolano sin estar en Venezuela y simplemente me resulta dulcemente familiar, como si hubiese estado aquí antes pero se me había olvidado. 

1 comentario:

  1. Nenita!!! Como te has ido tan lejos! Espero que lo disfrutes muchísimo, que seguro que lo harás.
    Te dejo este blog por si te sirviese, es de un amigo que hizo más o menos lo que tu. http://paultailor.tumblr.com/archive
    Un abrazo!

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