martes, 24 de mayo de 2011

No te caigas!




Siempre que llegas a un lugar nuevo intentas adaptarte hasta al agotamiento, pero todo es parte de un proceso y sucede lentamente (a veces cuesta mucho más que otras). Pero hay ciertas cosas que no cambian, como por ejemplo esos pequeños momentos o situaciones que te hacen olvidarte de todo… desconectar y simplemente sentirte como en casa. Y este fue el regalo que me llegó en forma de una pequeña australiachilena, Karina. Es la calma en persona y simplemente te hace sentir como alguien de toda la vida. Está ahí y ya está, no necesita hacer mucho más para que estés a gusto.

Hace año y medio más o menos que empecé a escalar, al principio no sé porque empecé porque sinceramente detestaba las alturas (y aun tengo algún que otro ataque de pánico pero bue….) El punto es que algo que empezó como una tontería resulta ser hoy en día mi escape. Ese día o dos que vamos a escalar es como sentirme en casa, un lugar donde te olvidas de las preocupaciones, los malos humores y hasta los agobios. Y bueno porque no donde sudas como un cerdo, te llevas al límite hasta que tus músculos no pueden más y tus dedos no dejan de templar exigiéndote un descanso y hasta que simplemente no puedes más.

St. Peters es el rocódromo al que vamos, es gigantesco! O al menos esa es la ilusión que me da cuando lo comparo con el chiste Boulder de Gandía o poco más. Pues eso es, así estoy visitando mi pequeño hogar de vez en cuando y sintiéndome libre, sintiéndome fuerte… Karina que aunque es pequeña de tamaño es inmensa en fuerza y constancia, me enseña continuamente cosas y lucha por ayudarme a mejorar. Pues al final, no soy la mejor escaladora (soy bastante rustica y rudimentaria) pero intento llegar a donde quiero y si no lo seguiré intentando hasta que lo haga… Crestera al fin… ;-)
Gracias Karina…

No hay comentarios:

Publicar un comentario