viernes, 15 de abril de 2011

x100



Los microscopios te acercan a un mundo maravilloso… O al menos te permiten ver todo aquello que a simple vista es imposible percibir. A pesar de haberlos utilizado durante años puede que, a excepción de la vez que usamos uno electrónico y monstruoso para ver maravillosas imágenes del polen de las flores, nunca le encontré la belleza. Si es interesante ver estomas y microorganismos pero tampoco me parecía algo bonito.

La ciencia suele parecer aburrida desde fuera, y puede que eso fuera lo que pensé al enterarme que el proyecto lo haría sobre MACROINVERTEBRADOS MARINOS. En mi primer día ayudé a Rachel a recoger unas placas que llevaban unos 3 meses puestas en el mar. Para entonces ya estaban llenas de esos diminutos bichos que tantos dolores de cabeza le dan a mi papá y a todos aquellos que tengan algún tipo de embarcación. Las placas las llevamos directo al laboratorio y ahí las pusimos bajo el microscopio.

Aquí empezó la magia, lo que parecían pequeñas manchas y cosillas duras y blancas en realidad eran pequeños animalillos llenos de vida. Gusanos que en vez de cabezas tienen unas maravillosas flores o coronas, grupos de colonias que en un orden perfecto se forman llenas de color y patrones que te dejan sin aliento. Anémonas diminutas que bailan al mismo compás que el agua. Pequeñas orugas brillantes que caminan de un lado a otro y que son menos estrechos que un hilo de nylon…. En fin, te quedas boquiabierto al descubrir que en aquello que parecía tan normal hay tanta vida y tanta belleza.

Unas pocas fotos que intentarán darles la idea de lo que hablo, pero sé que no serán suficientes. Y unos diminutos seres llenos de vida que llegan a sorprenderte…






anemonas






logras ver el gusanito?!




mi favorita... la de la derecha

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