Nos
conocimos un viernes de junio de 1987. Sé que no estabas muy contenta por mi llegada,
pues dejaste de ser el centro de atención y mi presencia implicó que ahora
compartirías juguetes, cintillos y cariño. Así te convertiste en
hermana mayor y soportaste tirones de pelo, mordiscos y peleas. Llego Vincent
y a ratos te convertiste en enemiga y otros en aliada, pero aun así nos
diste amor y sobretodo nos abriste camino.
Entonces
me empeñe en soñar, sin quererlo puse miles de kilómetros entre nosotras pero
sorprendentemente la distancia no hizo más que acercarnos. Entonces conociste a
José, irónico que desde que él es parte de tu vida jamás hemos vivido en el
mismo lugar.
Lo
conocí en verano, entre sombreros de goma espuma y arepas. Un extraño completo
extraño, que paradójicamente creció en un ambiente similar al nuestro. No dudo
en absoluto que tanto los Castro como los Bezic hemos crecido todos frente al
mejor ejemplo de amor y entrega. Por lo que sé que este amor que nos hace estar
aquí hoy está en su forma más pura. Hoy empiezan una nueva etapa, aunque sé que
esta aventura la empezaron hace ya tiempo.
Hoy brindo porque a pesar de esos miles de kilometro que ya acostumbramos tener de por medio te dejamos en la mejor de las manos. Porque la felicidad juntos se multiplican y las penas juntos se dividen, matemática pura. Estoy convencida de corazón que éste es solo una parte del “Erase una vez” de un increíble “Y vivieron felices para siempre”.
!Felicidades!
escrito en el Bus 81, el 06 de septiembre de 2014

No hay comentarios:
Publicar un comentario