viernes, 20 de abril de 2012

Todo sobre Ruedas



Una semana caminando de un lado a otro tiene sus consecuencias, de cintura para abajo todo es una agujeta continua. Estoy convencida de que mi culito respingo ahora es más duro, o al menos las agujetas de mis nalgas indican eso. Y es que Göttingen es una ciudad donde la bicicleta es un medio de transporte ecológico Y NECESARIO. Aquí los coches viajan en tren, las bicicletas en autobús y sobre todas las cosas AQUI LAS PERSONAS VIAJAN EN BICICLETA. Para gustos los colores... Bicicletas chopper, vintage, de montaña, de carrera, con cesta con niños y hasta con perros.

Una de las primeras cosas que te quedan claras, ya sea por verlo o porque te lo dice todo el mundo, es que la bicicleta es un artículo vital en tu día a día. Las clases que se solapan en lados completamente opuestos de la ciudad convierten esos 15 minutos andando en un tiempo innecesariamente perdido. Así que conseguir bicicleta es un objetivo más que claro.

El problema llega cuando en una ciudad con sobrepoblación de estudiantes y ya empezado el semestre te propones encontrar una bicicleta usada, buena y barata. Que no digan que no soñamos porque yo… vivo en las nubes. Pues obviamente buscar y encontrar es complicado ya que todas las gangas suelen haber pasado y las bicicletas en su mayoría ya han sido compradas.

Nada menos que una aventura más el buscarla. Mi primera parada es un supermercado turco, donde puedes conseguir todo tipo de comida oriental, ya sea árabe, china o de cualquier otro lugar con caligrafías irreconocibles. Este pequeño súper de barrio llamado Aliman Martk fui, en la zona de carnicería te haces el loco y el carnicero acaba saliendo contigo a la calle y ofreciéndote bicicletas (de procedencia más que dudosa). 60euros es lo que pide este bajito hombre regordete con un poblado bigote negro como el betún. Pruebo la bici pero no va demasiado bien y además 60euros es muchísimo, intento negocias PERO IMPOSIBLE. Entre que el hombre solo hablaba alemán y yo intentaba con el inglés y el diccionario hacerme entender le digo que no. Entonces me dice que si quiero más barato pues que tiene otras, me lleva a ellas y destartaladas no merecen ni los 40 ni los 50 euros que pedía por ella. Me voy a casa con las manos vacías!

Segundo intento: voy a una tienda de bicicletas usadas donde me habían dicho que tenían bicicletas de todo tipo. Y que aunque te las vendía más caras, luego al irte te las volvían a compra por unos 20 o 30 euros. La tienda es una típica tienda de bicicletas, con taller más o menos grandes. Dentro de ella un pequeño hombre mayor con media cara paralizada, una peste a alcohol que te echaba para atrás. Aún así un encanto de hombre, griego creo que era… De esta gente mediterránea que le gusta manosear (en el buen sentido) a la gente cuando habla. Negociando y negociando, viendo unas 10 bicicletas distintas y probando alguna al final no consigo que baje el precio más de 80 euros en una bicicleta de montaña bastante vieja y oxidada. Al final le digo que todas las bicicletas son muy pequeñas para mí y el después de hacerse rogar mucho me dice que vuelva al día siguiente. Quién sabe si mandaría a robar alguna más alta y entonces la tendría para mi, aún así 110euros parecían demasiado.

Mientras y sobreexplotando a Mathieu, mi compañero de piso, andamos mirando bicicletas por EBay en una parte donde se pueden poner clasificado o pequeños anuncios. Ahí encontramos muchas bicis que se venden por la zona y decidimos que el llamaría (yo no hablo alemán) a ver si aún venden una que parecía un chollo.

Tenemos suerte y la bicicleta aun no ha sido vendida! Entonces salgo corriendo a coger un bus y llegar hasta Lenglern (ESTE PUEBLO APARECERÁ EN MÁS HISTORIAS Y SE CONVERTIRÁ EN MI SEGUNDO HOGAR). Aquí llego a una pequeña casita y me encuentro a un típico alemán con bigotito, gordito y blaaaaanco que no habla inglés. Vale la pena decir que como buena venezolana y teniendo en cuenta que iba a un lugar extraño y sola había escondido estratégicamente todos mis objetos de valor y dinero… (Uno nunca sabe!) Aquí entre señas y demás cosas me muestra la bici, me voy a la calle a probarla. Luego luchando negociamos el precio y llegamos al acuerdo que por 30euros la bicicleta es mía. BINGO! Entonces el simpático hombrecillo me sube el sillín, me lo baja, me lo pone como quiero, me sube el manillar/manubrio y me aprieta el timbre. Y yo regreso en tren a casa en una maravillosa bicicleta vintage de 3 velocidades. Suerte la mía que conseguí después de todo la ganga imposible y además me diverte conociendo a los distintos personajillos!! Esperemos que me vaya bien con eso de usar el freno cuando pedaleo para atrás por lo llevo BASTANTE MAL! XD


1 comentario:

  1. Oooh, es perfectamente ideal la bicicleta... lleva tu nombre y debería ir y volver contigo... No hay veces que te gustaría poder saber la historia de "ese algo"??? en este caso, quien montó la bici antes que tú??? por dónde viajó????
    La bici empieza su historia contigo...y tú con la bici, claro.

    ResponderEliminar