Una semana caminando de
un lado a otro tiene sus consecuencias, de cintura para abajo todo es una
agujeta continua. Estoy convencida de que mi culito respingo ahora es más duro,
o al menos las agujetas de mis nalgas indican eso. Y es que Göttingen es una
ciudad donde la bicicleta es un medio de transporte ecológico Y NECESARIO. Aquí
los coches viajan en tren, las bicicletas en autobús y sobre todas las cosas
AQUI LAS PERSONAS VIAJAN EN BICICLETA. Para gustos los colores... Bicicletas chopper,
vintage, de montaña, de carrera, con cesta con niños y hasta con perros.
Una de las primeras cosas
que te quedan claras, ya sea por verlo o porque te lo dice todo el mundo, es
que la bicicleta es un artículo vital en tu día a día. Las clases que se
solapan en lados completamente opuestos de la ciudad convierten esos 15 minutos
andando en un tiempo innecesariamente perdido. Así que conseguir bicicleta es
un objetivo más que claro.
El problema llega cuando
en una ciudad con sobrepoblación de estudiantes y ya empezado el semestre te
propones encontrar una bicicleta usada, buena y barata. Que no digan que no
soñamos porque yo… vivo en las nubes. Pues obviamente buscar y encontrar es
complicado ya que todas las gangas suelen haber pasado y las bicicletas en su mayoría
ya han sido compradas.
Nada menos que una
aventura más el buscarla. Mi primera parada es un supermercado turco, donde
puedes conseguir todo tipo de comida oriental, ya sea árabe, china o de
cualquier otro lugar con caligrafías irreconocibles. Este pequeño súper de
barrio llamado Aliman Martk fui, en la zona de carnicería te haces el loco y el
carnicero acaba saliendo contigo a la calle y ofreciéndote bicicletas (de
procedencia más que dudosa). 60euros es lo que pide este bajito hombre regordete
con un poblado bigote negro como el betún. Pruebo la bici pero no va demasiado
bien y además 60euros es muchísimo, intento negocias PERO IMPOSIBLE. Entre que
el hombre solo hablaba alemán y yo intentaba con el inglés y el diccionario hacerme
entender le digo que no. Entonces me dice que si quiero más barato pues que
tiene otras, me lleva a ellas y destartaladas no merecen ni los 40 ni los 50
euros que pedía por ella. Me voy a casa con las manos vacías!
Segundo intento: voy a
una tienda de bicicletas usadas donde me habían dicho que tenían bicicletas de
todo tipo. Y que aunque te las vendía más caras, luego al irte te las volvían a
compra por unos 20 o 30 euros. La tienda es una típica tienda de bicicletas,
con taller más o menos grandes. Dentro de ella un pequeño hombre mayor con
media cara paralizada, una peste a alcohol que te echaba para atrás. Aún así un
encanto de hombre, griego creo que era… De esta gente mediterránea que le gusta
manosear (en el buen sentido) a la gente cuando habla. Negociando y negociando,
viendo unas 10 bicicletas distintas y probando alguna al final no consigo que
baje el precio más de 80 euros en una bicicleta de montaña bastante vieja y
oxidada. Al final le digo que todas las bicicletas son muy pequeñas para mí y
el después de hacerse rogar mucho me dice que vuelva al día siguiente. Quién
sabe si mandaría a robar alguna más alta y entonces la tendría para mi, aún así
110euros parecían demasiado.
Mientras y
sobreexplotando a Mathieu, mi compañero de piso, andamos mirando bicicletas por
EBay en una parte donde se pueden poner clasificado o pequeños anuncios. Ahí
encontramos muchas bicis que se venden por la zona y decidimos que el llamaría (yo
no hablo alemán) a ver si aún venden una que parecía un chollo.
Oooh, es perfectamente ideal la bicicleta... lleva tu nombre y debería ir y volver contigo... No hay veces que te gustaría poder saber la historia de "ese algo"??? en este caso, quien montó la bici antes que tú??? por dónde viajó????
ResponderEliminarLa bici empieza su historia contigo...y tú con la bici, claro.